Varios muros separan países en la actualidad, uno en construcción, separará Estados Unidos de Méjico, otro separa Israel de los territorios ocupados y otros dos son los que separan las ciudades españolas de Ceuta y Melilla de Marruecos.
Cada año cientos de personas pierden la vida intentando alcanzar EE.UU desde México, por el desierto de Arizona. La frontera norte entre ambos países ha quedado sellada y la política migratoria se ha endurecido. Un equipo de En Portada ha viajado hasta la frontera mexicano-estadounidense entre Juárez y El Paso, dos orillas diferentes del mismo río que siguen mirándose solo a través de las alambradas.
Puerto Rico lleva más de un siglo en la órbita de Los Estados Unidos, primero como colonia y luego como Estado Libre Asociado. Desde 1898, cuando España cedió la isla a los norteamericanos, los puertorriqueños mantienen una relación peculiar con los Estados Unidos, primero defendiendo su cultura y luego negociando su estatus y obteniendo las mejores condiciones de esta relación. Con pasaporte norteamericano desde 1917, los puertorriqueños han emigrado y se han establecido en Nueva York hasta formar la primera comunidad latina con dos millones de personas. Y no sólo eso. A lo largo del siglo XX, los puertorriqueños han luchado por imponer su cultura y su lengua, y alcanzar los mismos derechos civiles que el resto de los norteamericanos. En 2005 EN PORTADA viajó a Puerto Rico y a Nueva York para contar la historia de esta relación interesada entre la isla del caribe y Estados Unidos, entrevistó a políticos, tanto partidarios de la anexión a Estados Unidos como a defensores de la independencia, así como profesores, intelectuales y ciudadanos puertorriqueños.
Los chicanos, mexicanos en Estados Unidos, Norma Cantú nos habla de lo que significa ser chicano, vivir en la frontera de dos culturas y como lo que empezó siendo un movimiento político se va transformando en un intentó de preservar tradiciones en una fusión con la colonización de los usos de idioma y cultura de los Estados Unidos.
Participantes: Norma E. Cantú, profesora de Literatura en la universidad de San Antonio (Texas).